Episódios

  • El poder de ser un amado
    Dec 22 2025
    EL PODER DE SER UN AMADO Introducción Esta semana tuve una bonita experiencia (en medio de otras algo amargas): en la misma noche, Caleb tuvo un sueño que marcó su vida y yo recibí respuesta en cuanto a comprarle o no el coche a mi padre. Al despertar hubo un pasaje que golpeó mi corazón: Salmo 127:2 pues Él da a su amado aun mientras duerme Ser es superior al hacer: el principio espiritual del Salmo 127 El Salmo 127 comienza con una afirmación radical que desmonta toda espiritualidad centrada en el esfuerzo humano: «Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia.» «Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar, y que comáis pan de dolores; pues a su amado dará Dios el sueño.» (Salmo 127:1-2, RVR1960) Aquí se establece un principio eterno: ninguna obra tiene peso eterno si Dios no está en su origen, su centro y su sustento. El texto no desacredita el esfuerzo, sino la autosuficiencia. No critica el hacer, sino el hacer separado del ser. Sin Dios, todo hacer es vano. Con Dios, el ser “amado” transforma completamente el hacer. La palabra clave del pasaje no es “sueño”, ni “trabajo”, ni “pan”. La palabra clave es amado. Dios cuida a sus amados. “Amado” en el Antiguo Testamento La palabra hebrea traducida como “amado” es Yadid. No describe una función ministerial, ni un logro moral, ni una posición social, describe una relación íntima y afectiva. Cuando Moisés bendice a las tribus de Israel, dice de Benjamín: «A Benjamín dijo: El amado (Yadid) de Jehová habitará confiado junto a él; lo cubrirá siempre, y entre sus hombros morará.» (Deuteronomio 33:12) Aquí se concentran tres grandes verdades del amado: confianza, cobertura y cercanía. El amado no vive a la intemperie espiritual; vive bajo cuidado constante. El salmista ora: «Para que se libren tus amados (Yadid), salva con tu diestra, y respóndeme.» (Salmo 60:5) Daniel: el muy amado En el libro de Daniel aparece una expresión que define toda una vida: «Daniel, varón muy amado, está atento a las palabras que te hablaré…» (Daniel 10:11) Y de nuevo: «No temas, varón muy amado; paz sea contigo; esfuérzate y aliéntate.» (Daniel 10:19) Daniel no es presentado ante el cielo por su cargo político, ni por su disciplina espiritual, ni siquiera por su don profético, sino por su relación: muy amado. A los muy amados Dios les confía revelaciones profundas, les comunica sus planes y les fortalece en medio de contextos hostiles. El amado oye la voz de Dios y recibe fuerzas para seguir adelante. Dios invierte en lo que ama: una verdad reveladora Invertimos en aquello que amamos. Ajustamos prioridades, destinamos recursos, protegemos y cuidamos lo que tiene valor para nosotros. El amor siempre busca el bien del amado. Mi experiencia con mi perrito... Gastamos en él, aunque nos cuesta, pero ya es un deber, porque le tenemos cariño. La Escritura revela que Dios actúa exactamente así: «El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?» (Romanos 8:32) Dios ya ha hecho la mayor inversión imaginable: entregó a su Hijo amado. Si eso es verdad —y lo es—, entonces todo lo demás queda claro. Dios no puede evitar buscar nuestro bien, porque nos ama. Los beneficios de ser un amado La Escritura muestra una y otra vez qué produce esta identidad: 1. Descanso – “A su amado dará Dios el sueño.” Salmo 127. 2. Protección – “Habitará confiado.” Benjamín. 3. Revelación – Como a Daniel. 4. Autoridad espiritual – Jesús, el Hijo amado. 5. Dirección – Dios habla al amado. “Este es mi Hijo Amado”. Ser amado no es un título pasivo, es una posición poderosa. Jesucristo: el Hijo amado Toda la Escritura se centra en una persona: Jesucristo. La identidad de “amado” alcanza en Él su máxima expresión. Antes de predicar, antes de hacer milagros, antes de elegir discípulos, el Padre declara públicamente: «Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.» (Mateo 3:17) El evangelista menciona el cumplimiento de una profecía de Isaías: Mateo 12:18 He aquí mi siervo, a quien he escogido; Mi Amado, en quien se agrada mi alma; Pondré mi Espíritu sobre él, Y a los gentiles anunciará juicio. Su obediencia, su autoridad y su entrega fluyen desde una identidad segura, de Hijo. En el monte de la transfiguración, el Padre vuelve a decir: «Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.» (Mateo 17:5) Toda cristología sana nace de esta confesión: Jesús es el amado eterno del Padre. Amados en el Amado: nuestra identidad en Cristo El evangelio no consiste solo en que Cristo es amado, sino en que nosotros somos introducidos en esa misma relación. Pablo lo expresa así: «Nos hizo aceptos en el Amado.» (Efesios 1:6) Nuestra identidad no está basada en nuestro ...
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  • No pierdas tu asombro ante Dios
    Dec 4 2025
    Partiendo de 1 Tim. 3:16 el pr Juan Carlos Parra nos anima a seguir asombrándonos ante el misterio de un Dios Inmenso encarnado en forma tan humilde. 1 TIMOTEO 3:16 (RVR1960) E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, Visto de los ángeles, Predicado a los gentiles, Creído en el mundo, Recibido arriba en gloria.
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    1 hora e 15 minutos
  • ¿Qué es laIglesia?
    Dec 2 2025
    ¿Qué es la Iglesia? Un mensaje predicado en noviembre de 2025 en la Iglesia Casa del Alfarero (EE.UU) y que nos recuerda a través de dos poderosas imágenes que la iglesia es la manadita de Jesús y también es una fortaleza edificada en la Roca.
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  • Fuerza para vivir
    Oct 31 2025
    Fuerza para vivir El pastorJuan Carlos Parra nos trae un mensaje de esperanza y nos impulsa a seguir confiando en la fidelidad de Dios, a pesar de que las fuerzas parecen agotarse. En Él siempre encontramos renuevo. Debemos levantar nuestra mirada, esperar en Dios y confiar en que Él restaura el corazón cansado, fortalece al débil y nos llena de fuerzas para seguir adelante. ¡SU PRESENCIA ES NUESTRA FUERZA!
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    54 minutos
  • Los tres altares y las cuatro manifestaciones
    Oct 22 2025
    Resumen: Los tres altares y las cuatro manifestaciones Basado en 1 Reyes 18 Esta enseñanza nos lleva al monte Carmelo, donde Elías confronta al pueblo de Israel y a los profetas de Baal. Pero más allá del milagro del fuego, el pasaje revela tres tipos de altares —tres realidades espirituales— y cuatro manifestaciones de Dios que nos enseñan cómo Él actúa, cómo responde… y cómo a veces calla. 1. El altar a Baal: el altar del silencio absoluto El primer altar es el de la idolatría. Es un altar lleno de ruido, de danza, de gritos y de espectáculo… pero vacío de la presencia de Dios. Los profetas de Baal invocaron desde la mañana hasta el mediodía, se cortaron, clamaron con violencia, pero “no hubo voz, ni quien respondiese”. Es el silencio absoluto: la manifestación del abandono espiritual. El silencio de Dios no es ausencia; es mensaje. A veces Dios calla para llamar al arrepentimiento, para mostrar que se ha roto la comunión, o porque su pueblo vive dividido entre dos pensamientos. Así ocurrió en tiempos de Elí: “la palabra de Jehová escaseaba y no había visión con frecuencia” (1 Sam. 3:1). También durante los 400 años entre Malaquías y Juan el Bautista: siglos de silencio que anunciaban la llegada del Verbo. El silencio más elocuente del Evangelio fue el de Jesús ante Herodes y Pilato. No respondió a la arrogancia, ni al poder político ni religioso que buscaba manipularlo. Su silencio desenmascaró la injusticia. Y el silencio más profundo de todos fue el del Padre hacia el Hijo en la cruz: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mt 27:46). Ese silencio no fue abandono, sino redención: el Padre calló al Hijo para nunca más callar con nosotros. Jesús fue desamparado para que tú nunca lo seas. El cielo guardó silencio con Él, para que hoy puedas oír la voz del perdón: “Eres mío, te amo, no te dejaré ni te desampararé.” 2. El altar del Carmelo: el altar del fuego consumidor El segundo altar es el que Elías reconstruye con doce piedras, símbolo de las tribus de Israel. Sobre él coloca el sacrificio, la leña, el agua… y ora. Entonces cayó fuego de Jehová y consumió todo: el holocausto, la leña, las piedras, el polvo y hasta el agua de la zanja. Muchos se preguntan: ¿por qué Dios envió fuego y no lluvia? Porque este fuego no era de bendición sino de consumo, de purificación, de juicio sobre un altar contaminado. En la Escritura hay distintos fuegos: * Fuego de aprobación: el que cayó sobre el altar de David, de Salomón, de Gedeón o de Moisés, confirmando su obediencia. * Fuego protector: la columna que alumbraba al pueblo en el desierto (Sal 105:39). * Fuego revelador: el de la zarza ardiente o el horno de los tres jóvenes. * Fuego purificador: que limpia el oro y las impurezas (Nm 31:23). Pero el fuego del Carmelo fue fuego consumidor. Un fuego de descontento. El Señor respondió a la oración de su siervo, pero dejó claro su disgusto por la idolatría del pueblo y por un altar levantado fuera del lugar que Él había escogido (Jerusalén). El Carmelo no debía convertirse en santuario, sino en advertencia: el fuego debía arder en los corazones, no en las piedras del monte. Por eso consumió cinco cosas: 1. El holocausto: símbolo de la entrega. 2. La leña: el esfuerzo humano. 3. Las piedras: las estructuras religiosas. 4. El polvo: la humanidad carnal. 5. El agua de la zanja: las aguas estancadas de la religiosidad sin vida. El fuego de Dios consume todo lo que no proviene de Él. Fue una manifestación poderosa, pero no la más alta. El fuego puede purificar, pero también destruir. Dios no estaba en el fuego, sino en el silbo apacible que vino después (1 Re 19:12). Por eso, la verdadera meta no es buscar manifestaciones espectaculares, sino corazones obedientes. Nuestro Dios es fuego consumidor (Dt 4:24; He 12:29), pero desea transformar, no sólo quemar. 3. El altar de Elías: el altar de la lluvia sanadora Tras el fuego vino la oración. Elías subió a la cumbre del Carmelo, se postró en tierra y puso su rostro entre las rodillas. No ofreció sacrificios materiales, sino su propia vida como ofrenda. Allí se derramó en intercesión, esperando hasta ver “una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre”. La lluvia representa restauración, gracia y vida nueva. Mientras el fuego consume, la lluvia sana. El altar que agrada al Señor no es de piedra, sino de corazón quebrantado. Elías mismo se convirtió en el altar: derramado como libación delante de Dios. Así lo entendieron también Pablo y Timoteo: “aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio de vuestra fe, me gozo…” (Fil 2:17) — “yo ya estoy para ser derramado como ofrenda” (2 Tim 4:6). Dios busca adoradores como Elías: no los que levantan altares de espectáculo, sino los que se ofrecen en obediencia. Esa es la verdadera manifestación: el altar de la lluvia sanadora. La lluvia viene cuando el siervo se...
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    1 hora e 20 minutos
  • Corazón para reinar
    Oct 20 2025
    Enseñanza sobre "Corazón para reinar" El pr. Juan Carlos Parra compartió una revelación personal que recibió en su cumpleaños número 23 sobre la importancia de guardar el corazón. o Basado en Proverbios 4:23: "Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida". o Analizó la vida de varios reyes bíblicos, comenzando con Saúl y David, mostrando cómo sus corazones determinaron su reinado. o Explicó cómo Dios cambió el corazón de Saúl, pero éste lo echó a perder por orgullo. o Contrastó a Saúl con David, quien tenía "un corazón conforme al de Dios". o Presentó ejemplos de otros reyes como Salomón, Roboam, Abiam, Asa, Josafat, Joás, Amasías, Uzías, y cómo sus corazones afectaron sus reinados. o Compartió la revelación de los cuatro estados del corazón: 1. Corazón de piedra (del inconverso) 2. Corazón de carne (del renacido) 3. Corazón endurecido (creyente que ha perdido sensibilidad) 4. Corazón contrito y humillado (quebrantado ante Dios) • Conclusión o El estado del corazón determina no solo la vida personal sino también el liderazgo y la influencia sobre otros. o Es fundamental mantener un corazón humilde y quebrantado ante Dios para evitar caer en orgullo y alejarse de Su propósito. o Los líderes no están por encima de la Palabra de Dios, sino que deben ser los primeros en aplicarla a sus vidas. Desafíos • Mantener un corazón humilde y quebrantado ante Dios en medio del ministerio y las responsabilidades. • Evitar caer en el orgullo espiritual que puede llevar a la caída. • Reconocer y confesar los errores a tiempo para evitar consecuencias mayores. • Equilibrar la autoridad ministerial con la humildad personal.
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    53 minutos
  • Sobrellevad los unos las cargas de los otros
    Oct 8 2025
    Sobrellevad los unos las cargas de los otros Gálatas 6:2 Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo. Y cumplid así la ley de Cristo: Al llevar los unos las cargas de los otros, estamos cumpliendo la sencilla ley de Cristo: Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros (Juan13:34-35). A lo largo de toda esta carta, Pablo luchó contra los legalistas entre los cristianos gálatas. Aquí, los ataca de nuevo. Pablo esencialmente dijo: “¿Quieren cumplir la ley? Aquí está su ley para cumplir. Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo“. “De modo que Pablo puede estar diciéndoles, en efecto, que en lugar de imponer la ley como una carga sobre los demás, deberían quitar cargas de otros hombres y así cumplir la ley de Cristo”. “Este es un mandato sencillo de obedecer. Busquen un hermano o una hermana con una carga y ayúdenlos con ella. No es complicado y no se necesita un gran programa o infraestructura para hacerlo. Solo busquen una carga que quitar y sobrellévenla”. “Fíjense en la suposición que subyace a este mandato, a saber, que todos tenemos cargas y que Dios no quiere que las llevemos solos”. (John Stott pastor y escritor)
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    57 minutos
  • La gran decisión
    Sep 30 2025
    La gran decisión En Radio y Tv Vida hablamos sobre la gran decisión que a todos nos debería preocupar, ya que nos jugamos todo en ella.
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    28 minutos